Segundo sábado del mes - 9:00
Es un espacio donde los hombres se muestran tal y como son, pero no se quedan igual.
Este tipo de grupo de hombres de la iglesia se basa en la verdad, no en charlas superficiales ni en rutinas vacías. Las conversaciones giran en torno a las Escrituras, a las dificultades de la vida real y al reto de vivir la fe con integridad. No se trata de fingir que lo tenemos todo bajo control, sino de animarnos mutuamente, de animarnos a alcanzar metas más altas y de mantenernos firmes cuando la vida se complica.
Y luego está el desayuno.
Por las mañanas temprano, el aroma del café, los huevos, el beicon, quizá unas galletas o unas tortitas: comida casera, sin pretensiones, pero preparada con cariño. Es parte de lo que hace que el grupo sea algo más que una simple reunión. Sentarse alrededor de una mesa, compartir una comida, contar historias, reírse... eso es lo que crea vínculos auténticos.
Es una hermandad basada en la fe, la verdad y la constancia, donde los hombres se fortalecen espiritualmente, se apoyan mutuamente en lo cotidiano y comienzan el día con los pies en la tierra, centrados en lo que realmente importa.
